11/4/13

DIY: ¡Plastilina casera de colores!

Seguro que muchos papás y mamás ya conocen este truco, pero para los que no sabéis de qué va ¡hoy os voy a enseñar cómo hacer plastilina casera! ¡Y de colores!

Llevo toda la semana con mi hijo de casi tres años en casa porque ha estado malito... ¡Tenemos un tiempo muy malo, frío y calor al mismo tiempo! A partir del tercer día a una ya se le empiezan a acabar las ideas para entretenerlo, y él está también ya harto de hacer siempre lo mismo en casa. Así que me dije: ¡Hay que buscar algo nuevo!



Mi suegra le había hecho alguna vez "masa de sal" (hecha con harina, sal y agua), que al final es prácticamente lo mismo que os voy a presentar, pero vamos a darle una nota de color y a suavizar la textura. Podéis encontrar varias fórmulas para hacer esta plastilina casera, casi todas las que veréis utilizan colorantes alimentarios líquidos para colorear la masa. Claro, queda mucho más espectacular porque puedes conseguir un montón de colores, pero tienes que conseguir el colorante (de no ser que seáis unos enfermos de los cupcakes y la masa de azúcar para decorarlos, entonces seguro que tenéis colorantes alimentarios en casa). Mi idea es que no haga falta ir a comprar nada para hacer este DIY, que os podáis apañar con lo que ya tenéis en la despensa.



Hoy he hecho dos colores: gris y amarillo, y he utlilizado una infusión de frutos rojos y colorante en polvo (del de ponerle al arroz tipo paella cuando no tienes azafrán, para que nos entendamos). Me he quedado con las ganas de probar a hacer un verde con jugo de espinacas... probaré otro día y ya os cuento.

Vamos al grano.
INGREDIENTES (para un color, sale una bola de buen tamaño) (las cucharadas son soperas):
6 cucharadas de harina
4 cucharadas de sal fina
2 cucharadas de bicarbonato
2 cucharadas de aceite de oliva
1 tacita de agua con el color deseado (si luego necesita más agua la masa se la añadimos normal)


El proceso para hacer esta plastilina casera es muy fácil: ¡sólo hay que mezclar todos los ingredientes en un bol!
Primero ponemos la harina, la sal, el bicarbonato y el aceite:


Y añadimos el agua con el colorante:


Lo mezclamos todo con la cuchara, si vemos que nos queda demasiado blando añadimos harina, y si está demasiado duro añadimos un poco más de agua. La consistencia final tiene que ser una masa que no se pegue a las manos y la encimera, pero no muy dura porque entonces se quiebra. Os vais a dar cuenta en seguida del punto justo, ¡se tiene que parecer a la plastilina comercial!



Os cuento la anécdota de hoy: pensaba que con la infusión de frutos rojos saldría un color rosado tirando a morado, pero como las clases de química del instituto quedan ya muy lejanas no contaba con el efecto oxidante del bicarbonato, que lo ha convertido instantáneamente en negro (luego al mezclar ha quedado gris).
¡Con la tontería y sin pretenderlo al final han salido los colores de nuestro logotipo de Mallorca Handmade!


Antes de poder acabar de hacer las fotos ya estaba mi hijo: ¡mamá dame la plastilina!, casi no me da tiempo antes de que se pusiera manos a la obra... En seguida nos hemos puesto a jugar, hemos hecho lo que más le gusta: ¡las letras!


Y él se ha puesto a hacer también sus letras y ¡un canguro! (no me digáis que no tiene manos de artista como su mami, jajaja)


¡Ah! Y no os penséis que esta plastilina casera hay que tirarla después de usarla, la podéis guardar en tarros de cristal reutilizados (de tomate frito, mermeladas...) y se conserva por un tiempo. Y si la podéis meter en la nevera pues aún se conserva mejor.

Ya sabéis, si os aburrís este fin de semana en casa con vuestros hijos y hace mal tiempo (si hace buen tiempo mejor un paseíto, ¿eh?) podéis poner en práctica este DIY.

Os mando un abrazo que en los tiempos que corren siempre viene bien...
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